
Tras los acontecimientos de Loiu, y ante las declaraciones del consejero Bingen Zupiria, desde Euskal Herriko Kontseilu Sozialista queremos manifestar lo siguiente:
– El sábado, una vez más, fuimos testigos de la violencia de la Ertzaintza en la CAV. Nosotros y millones de personas en todo el mundo. En primer lugar queremos mostrar nuestra solidaridad con los miembros de la flotilla. La Ertzaintza les dio un recibimiento que ha causado vergüenza en todo el mundo, después de que hubieran sufrido torturas por parte de la entidad sionista israelí.
– Precisamente por eso ha tenido que dar explicaciones Zupiria, y atendiendo a sus palabras es evidente que si ha pedido perdón es porque las cámaras grabaron la brutalidad de la Ertzaintza. Estas imágenes han dejado suficientemente claro lo ocurrido y, sin embargo, el consejero ha hablado de «provocaciones» y «agresiones» para justificar los hechos. Como si taponar parte de una puerta de salida justificara dar palazos en la cabeza.
– Asimismo, es vergonzoso que utilicen la excusa de ETA. Queremos preguntar al Gobierno Vasco ¿cuál es la necesidad de aludir a una organización que hace casi una década que no existe, en respuesta a porrazos dados anteayer,? No pasa inadvertido que sacó a relucir el nuevo mantra: el de la izquierda radical. En ausencia de ETA así es como justifica la constante actitud violenta policial.
– Bajo el citado mantra el Consejero cargó también contra el Movimiento Socialista. En la comparecencia mencionó varios ejemplos de abusos policiales y los calificó de campaña en su contra. Pero no existe ninguna campaña contra la Ertzaintza, lo que hay es represión: en Vitoria, utilizando la desobediencia civil, nos golpearon por hacer una acampada. En Azpeitia, 43 personas han sido imputadas por una pintada de 10 centímetros en una papelera. Cuando vino VOX a la universidad aseguraron que habría incidentes. Cualquier disidencia es calificada de violenta. Pero todos hemos visto que a Iker Arana y Aritz Ibarra les dispararon, que a Amaia Zabarte le patearon la cabeza y que a Xuhar Pazos le arrebataron un ojo. El rastro de la sangre que dejan puede seguirse hasta la puerta del departamento de seguridad.
Siendo esto así, entendemos que los movimientos políticos y populares que sufrimos la represión de la Ertzaintza debemos abordar dos cuestiones cuanto antes:
1 – Por un lado, la cruda impunidad policial. Como hemos dicho, el Gobierno Vasco, el PNV y los medios de comunicación de su entorno, bajo una gigantesca campaña de victimismo, admiten a la Ertzaintza todo tipo de comportamientos y difunden reiteradamente relatos que se basan en mentiras para crear un marco de impunidad. Debemos hacerle frente.
También debemos tener claro que los debates en torno al modelo policial cumplen una función de legitimación de la institución policial. En este caso la Ertzaintza se blanquea como institución cuando somos conscientes de la función que cumple y que es esa la que está llamada a desempeñar. Porque la policía es una estructura de defensa del capitalismo y de mantenimiento del estado actual de las cosas.
2 – Por otro lado, lo que está en juego en la CAV es el derecho a la protesta y a organizarse. Nos corresponde proteger esto. Detenciones, procesos judiciales, condenas de cárcel y represión económica son el pan nuestro de cada día de todo el movimiento popular. Euskal Herria es una nación con una gran actividad social y política, ese es el modelo de comunidad que el PNV quiere eliminar, y esa es la joya de estos agentes revolucionarios.
